El Universo un reflejo simétrico del cerebro (o al revés)

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En el camino del auto conocimiento y la observación de los mundos internos y externos he captado una simetría entre el cerebro y el Universo que no he visto publicada ni compartida en ninguno de las fuentes de las que he estado alimentando mi conocimiento durante los últimos años y me huelga compartir con ustedes sin extenderme más de lo necesario.

El llamado «principio del mentalismo», recogido en todas las enseñanzas espirituales se resumiría en que «todo es mental», todo es mente. Desde el Kybalion, pasando por los Vedas, los evangelios gnósticos, el orfismo o muy preclaro en Parménides de Elea, en su definición de Ser («lo que es, es y es pensable; lo que no es, ni es, ni es pensable») se nos ha susurrado que «vivimos en nuestra mente».

Identificar el cerebro con la mente puede provocar algunas colisiones metafísicas y espirituales, pero sin menoscabo de que la mente no sea exclusivamente el cerebro, si que resulta interesante observar que la morfología triple de dicho órgano, neocorteza, cerebro medio límbico y cerebelo, afirman los neurólogos y estudiosos, representarían en porcentajes de la actividad mental un 5% para la neocorteza y un 95% para los otros dos cerebros.

La neocorteza que es la sede de la mente consciente y quién recaba los datos de la observación y del pensamiento consciente sólo representa un 5% de la actividad total mental. Todos hemos visto alguna vez esa imagen del iceberg como metáfora de esto, dónde lo que asoma fuera de las aguas sólo es un porcentaje muy pequeño de los que en realidad es.

Pasemos al Universo. Los físicos convienen en la actualidad en cifrar los componentes del Universo en un 5% de materia bariónica (la materia que podemos ver, tocar etc. La materia que conocemos como tal), un 23% de materia oscura (materia que no interacciona con la luz y por tanto no es visible pero tiene masa) y un 72% de energía oscura (matriz de ondas vibratorias conectada).

Mi sorpresa, y de ahí que lo comparta con ustedes, es que existe una curiosa simetría entre la mente y el Universo que no atiende únicamente al «principio del mentalismo» en términos cognitivos sino que esta simetría parece extenderse a la misma composición de sus partes integrantes y que puede nos permita extraer algunas hipótesis.

En efecto, la parte consciente (neocortex) del cerebro que representa el 5% de la actividad consciente mental se correspondería con el 5% de la materia bariónica que compone el Universo. Intuitivamente no parece descabellado aventurar que la materia bariónica que resulta del colapso de la función de onda (efecto observador cuántico) su causante sea la mente consciente o neocortex y que los porcentajes de ambas en sus conjuntos totales de representación coincidan.

Lo mismo para materia y energía oscura y segundo y tercer cerebros. Si el cerebelo o tercer cerebro que es el disco duro de la actividad mental y de las emociones y el cerebro límbico o segundo cerebro parecen «ausentes» de la consciencia sensorial, intuitivamente nos redirigen también a aquél 95% del Universo que es pensado pero no visto o experimentado sensorialmente.

Esta simetría que he detectado y que no he leído antes en lugar alguno, puede, de ser aceptada como una hipótesis, alumbrar aun más la evidencia de un Universo holográfico donde el todo está proyectado en cada parte y muy en especial en el cerebro, idea metafísica de integridad y unicidad.

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